Cuando el verano empieza a despedirse, Madrid todavía guarda planes capaces de alargar esa sensación de vacaciones. Y pocos lugares encajan mejor que el Parque del Retiro de Madrid. Un enorme oasis en pleno centro donde puedes caminar entre árboles, remar en una barca… o descubrir palacios de cristal, sentarte a la sombra con un libro, hacer deporte o simplemente dejar pasar la tarde sin mirar el reloj. Te proponemos aprovechar esos últimos días de calor para recorrer uno de los espacios más emblemáticos de la capital, descubrir su historia y perderte por sus rincones más especiales.
Parque del Retiro de Madrid: una historia que empieza en el siglo XVII
Aunque hoy lo conocemos como uno de los grandes parques públicos de Madrid, El Retiro nació con un carácter muy diferente. Sus orígenes se remontan al siglo XVII, cuando el conde-duque de Olivares impulsó para Felipe IV un espacio de recreo ligado al Real Sitio del Buen Retiro y al cercano Monasterio de los Jerónimos. Entre 1634 y 1640 se desarrolló una primera gran intervención, con jardines formales, estanques, canales, fuentes, huertas, paseos y diversas construcciones destinadas al entretenimiento de la corte.
Con el paso de los siglos, el recinto fue transformándose. La Guerra de la Independencia provocó graves daños y, durante el reinado de Fernando VII, se repoblaron sus jardines y aparecieron nuevos espacios como la Casa de Fieras o el embarcadero del Estanque Grande. Todavía quedan algunas construcciones relacionadas con aquella etapa, entre ellas la Montaña Artificial y la Casita del Pescador.
El gran cambio llegó en 1868, cuando el antiguo Jardín del Buen Retiro pasó a formar parte del patrimonio municipal y abrió sus puertas al disfrute de los madrileños. Desde entonces, el parque fue incorporando nuevas fuentes, paseos y edificios, hasta convertirse en el espacio cultural y de ocio que conocemos actualmente. A finales del siglo XIX también fue escenario de exposiciones internacionales, de las que sobrevivieron dos auténticos iconos: el Palacio de Cristal y el Palacio de Velázquez.
Qué hacer en el Parque del Retiro de Madrid
Si vas pensando que visitar El Retiro consiste únicamente en dar una vuelta alrededor de sus caminos, te aseguramos que hay muchísimo más. El parque es perfecto para improvisar: puedes entrar por una de sus puertas y decidir sobre la marcha qué rincón te apetece descubrir.
Dar un paseo sin rumbo
Empezamos por el plan más sencillo y, probablemente, uno de los mejores. Caminar. El Retiro tiene zonas completamente diferentes entre sí, por lo que puedes pasar en pocos minutos de una avenida animada a un rincón tranquilo rodeado de vegetación. El Paseo de Coches, oficialmente Paseo de Fernán Núñez, es uno de los ejes más conocidos y resulta perfecto para recorrer el parque mientras observas a corredores, ciclistas, familias y paseantes. El Ayuntamiento explica que este paseo se trazó en el siglo XIX, dentro de las grandes transformaciones que vivió el parque tras su apertura al público.
También puedes recorrer el Paseo de las Estatuas, conocido oficialmente como Paseo de la Argentina. Sus esculturas de reyes fueron concebidas originalmente para decorar la cornisa del Palacio Real y acabaron distribuidas por diferentes espacios de Madrid.
Remar en el Estanque Grande
Uno de los planes más clásicos de El Retiro es acercarse al Estanque Grande. Aquí puedes alquilar una barca y disfrutar de una de esas escenas que parecen obligatorias cuando llega el buen tiempo: agua, árboles, el cielo de Madrid y el monumental conjunto de Alfonso XII como telón de fondo.
El estanque ya tenía una función recreativa en tiempos del antiguo Buen Retiro, cuando la realeza disfrutaba de espectáculos acuáticos. Más tarde contó con un embarcadero proyectado por Isidro González Velázquez, que terminó desapareciendo para dejar espacio al monumento de Alfonso XII.
Contemplar el Monumento a Alfonso XII
En uno de los laterales del Estanque Grande encontrarás uno de los conjuntos monumentales más impresionantes del parque. El Monumento a Alfonso XII fue proyectado por José Grases Riera y construido entre 1901 y 1922, con la participación de numerosos escultores. Su gran columnata semicircular, las esculturas y la figura ecuestre del monarca forman un conjunto espectacular que se refleja en el agua.
Y hay un detalle que merece la pena recordar: el monumento fue pensado no solo como homenaje al rey, sino también como un espacio que pudiera disfrutarse desde el propio estanque y como lugar de paseo.
Buscar el Palacio de Cristal
Si hay una imagen que resume buena parte de la magia de El Retiro, esa es la del Palacio de Cristal. Su estructura de hierro y cristal, rodeada de vegetación y agua, parece sacada de un escenario de película. Fue construido en 1887 con motivo de la Exposición de Filipinas y diseñado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco. El estanque situado frente al edificio se creó precisamente como complemento paisajístico de este espectacular pabellón.
Eso sí, si visitas Madrid actualmente, conviene tener en cuenta que el Palacio de Cristal se encuentra en proceso de restauración. Los trabajos incluyen la renovación de miles de cristales y de diferentes elementos de la estructura, con una previsión de finalización en 2027.
Aunque las obras puedan condicionar la visita, el entorno sigue siendo uno de los lugares imprescindibles del parque.
Descubrir el Palacio de Velázquez
Muy cerca del Palacio de Cristal encontrarás otro de los edificios históricos que quedaron de las exposiciones internacionales celebradas en El Retiro: el Palacio de Velázquez. Su arquitectura es muy diferente a la del Palacio de Cristal, pero igualmente interesante y forma parte del patrimonio cultural del parque.
Si te gusta el arte, merece la pena combinar este paseo con una visita a los museos de la zona. Además, la ubicación de El Retiro dentro del Paisaje de la Luz convierte el paseo por sus alrededores en una auténtica ruta cultural por Madrid.
Perderte por el Parterre
Para cambiar completamente de ambiente, dirígete al Parterre, un jardín de inspiración francesa creado por encargo de Felipe V. Sus formas geométricas y su cuidado diseño contrastan con las zonas más boscosas del parque. Es uno de esos lugares donde puedes bajar el ritmo y simplemente disfrutar de la arquitectura del paisaje.
Y cerca de allí se encuentra la Puerta de Felipe IV, considerada la entrada monumental más antigua de El Retiro. Fue creada en el XVII siglo por Melchor Bueras para celebrar la entrada en la Corte de Mariana de Neoburgo y fue trasladada a su ubicación actual en 1922.
Visitar la Rosaleda y los Jardines de Cecilio Rodríguez
Si te gustan las flores y los rincones tranquilos, apunta estos dos nombres. La Rosaleda y los Jardines de Cecilio Rodríguez representan otra cara del parque, más ordenada, elegante y ornamental. Son perfectos para pasear despacio, hacer fotografías o encontrar un banco donde descansar después de caminar durante horas.
Encontrar el Ángel Caído
Sí, en Madrid puedes encontrarte una de las pocas esculturas monumentales dedicadas al Ángel Caído. La obra de Ricardo Bellver se encuentra en una zona del parque vinculada históricamente a la antigua Real Fábrica de Porcelana y a la desaparecida ermita de San Antonio de los Portugueses. La fuente fue inaugurada en 1885 y se convirtió en uno de los elementos más curiosos de El Retiro.
Hacer deporte, leer o simplemente desconectar
El Retiro no es solo un lugar para hacer turismo. También es uno de los grandes espacios de ocio de Madrid. Puedes salir a correr, caminar, montar en bicicleta, hacer ejercicio, practicar actividades al aire libre o sentarte bajo un árbol con un libro. También se celebran actividades culturales y eventos, incluida la tradicional Feria del Libro.
Si vas en los últimos días del verano, nuestro consejo es que no intentes verlo todo corriendo. El mejor plan es reservar varias horas, llevar agua, calzado cómodo y dejar algunos momentos para improvisar. Porque parte del encanto de El Retiro está precisamente en esos caminos que no aparecen en tu lista de imprescindibles.
Los rincones que no te puedes perder
Si solo tienes unas horas, nosotros haríamos una ruta que incluya la Puerta de Felipe IV, el Parterre, el Paseo de las Estatuas, el Estanque Grande y el Monumento a Alfonso XII, antes de continuar hacia el Palacio de Cristal y sus jardines. Después puedes acercarte al Palacio de Velázquez, buscar el Ángel Caído y terminar tranquilamente en la Rosaleda o en los Jardines de Cecilio Rodríguez.
¿Dónde aparcar para visitar El Retiro?
Aquí llega la parte menos romántica de la excursión: ¿qué hacemos con el coche? Buscar aparcamiento en el centro de Madrid puede convertirse fácilmente en la parte más pesada del día. Por eso, si quieres llegar en coche, nosotros elegiríamos Parking Garaje Ronda de Atocha, situado en Ronda de Atocha, 10, una ubicación muy práctica para dejar el vehículo y continuar la visita a pie o en transporte público.
La ventaja principal es que puedes reservar con antelación desde tu móvil, así que no necesitas empezar tu excursión dando vueltas por Madrid en busca de una plaza libre. La reserva se hace online y el aparcamiento dispone de plazas reservadas para quienes realizan la reserva. Además, puedes consultar las opciones disponibles según la duración de tu estancia.
Cómo reservar Parking Garaje Ronda de Atocha
El proceso es bastante sencillo. Entra en la página de reserva de Parking Garaje Ronda de Atocha, selecciona la fecha y las horas aproximadas de entrada y salida, elige el tipo de reserva que más te convenga y completa tus datos.
Una vez hecha la reserva, solo tienes que acudir al aparcamiento siguiendo las instrucciones recibidas.
El parking es cubierto y cuenta con videovigilancia 24 horas.
Deja el coche y muévete por Madrid
Y aquí está una de las grandes ventajas de esta opción. Una vez que has aparcado, puedes olvidarte del coche y moverte por Madrid en transporte público. La zona de Atocha cuenta con numerosas conexiones de metro, autobús y tren, y desde el parking también tienes muy cerca lugares como el Museo Reina Sofía, el Museo del Prado y la propia estación de Atocha.
Esto te permite organizar un día mucho más cómodo: dejas el coche, te acercas al Retiro, paseas por sus jardines, visitas algún museo, paras a comer, continúas con otro plan por el centro y vuelves al parking cuando te apetezca. Sin preocuparte por encontrar otra plaza, por las zonas de estacionamiento ni por volver al coche entre actividad y actividad.
Un último plan de verano en Madrid
Al final, eso es lo que hace especial al Parque del Retiro de Madrid: que no tienes que visitarlo de una única manera. Puedes acercarte para conocer su historia, hacer turismo, practicar deporte, remar en el estanque, descubrir arquitectura, visitar exposiciones o simplemente tumbarte un rato bajo los árboles y disfrutar del ambiente.
Nosotros aprovecharíamos esos últimos días de verano para hacer precisamente eso: llegar temprano, aparcar con la tranquilidad de tener una plaza reservada, recorrer los rincones imprescindibles y dejar parte de la tarde libre para descubrirlos sin prisas. Y si quieres convertir el coche en un problema menos, Parking Garaje Ronda de Atocha es nuestra opción recomendada: reserva previa desde el móvil, aparcamiento cubierto, videovigilancia 24 horas y tarifas competitivas, además de una ubicación estratégica para continuar tu ruta por Madrid en transporte público.
Porque los últimos días de verano están para disfrutarlos, no para perderlos buscando aparcamiento. Deja el coche, sal a descubrir Madrid y aprovecha cada minuto.




